Cédulas Reales Universidad del Rosario

Artículos

Los procesos de 1794 a partir de Cédulas Reales

Maria Clara Quiroz


El 19 de agosto de 1794 (c.a.) amanecen pegados en muros de la vía pública de Santafé, capital del Virreinato de la Nueva Granada, unos pasquines criticando el estanco que era un impuesto al tabaco y al aguardiente que recientemente se había incrementado y que por esto habría generado la persecución de producciones y distribuciones clandestinas. Decían los pasquines:

“Si no quitan los estancos
Si no cesa la opresión
Se perderá lo robado
Tendrá fin la opresión”

Un segundo pasquín decía:

“El apuntador de la Compañía de Cómicos de esta Ciudad representa hoy la gran comedia El Eco:
Con el correspondiente sainete por octava vez:
La Arracacha:
Y la respectiva toadilla por novena ocasión El Engaña Bobos:
Se avisará si hay, o no”

El 23 de agosto de 1794 la Real Audiencia de Santafé abre una causa para hacer las averiguaciones de este caso en el que estuvieron involucrados estudiantes y profesores del Colegio Mayo de Nuestra Señora del Rosario. Al mismo tiempo se abren otras dos causas por hechos anteriores: una contra Antonio Nariño por la traducción e impresión de Los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la tercera contra estudiantes de la Universidad del Rosario que participaron en un concurso literario promovido por el Rector de ese momento, Fernando Caycedo y Florez. Estos procesos son conocidos como los procesos de 1794, y aunque han sido muy poco estudiados fueron de vital trascendencia y ascendencia en los eventos que venían ocurriendo y que estaban por ocurrir en la Nueva Granada.

El Archivo histórico de la Universidad del Rosario tiene en uno de sus fondos anexos copias de dos cédulas reales sobre estos procesos. La primera es la respuesta que da el Rey a consulta que eleva la Real Audiencia de Santafé sobre el caso de las cédulas. La consulta fue hecha en diciembre de 1795 y la Cédula Real es de julio de 1799. Mediante esa cédula se les concede libertad bajo fianza a Luis de Rieur, Sinforoso Mutis, Manuel Froes, Josef Ayala, Francisco Cea, Ygnacio Sandino, Pedro Pradilla y Bernardo Cifuentes responsables del cargo de conspiración. Se da por “por cortada y concluida” la causa de meditada sublevación y dice que los implicados quedan habilitados para seguir estudiando sin ninguna tacha en sus nombres, que pueden volver a su ciudad y recuperar sus bienes. Ordena continuar las otras dos causas.1

La segunda cédula real está fechada el 9 de septiembre de 1800 y en ella que Rey dispone luego de consultas, que Nariño junto a otros presos por la misma causa continúen en prisión “Él, los otros presos (causa de pasquines) y el abogado José Antonio Ricaurte, hasta que sea verificada la paz” y se cuide la entrada de “libros y papeles y sus impresiones” al reino 2

Por su ubicación en el tiempo estos hechos —traducción de los derechos del hombre, sublevación premeditada y pasquines— pertenecen a lo que Javier Ocampo 3 llama el proceso ideológico de la emancipación en Colombia, que se trata de las ideas que precursores, ideólogos y realizadores de la independencia en Colombia expresaron entre los años de 1780 y 1830.

Según esta conceptualización, la coyuntura de la independencia o emancipación se puede ver en tres etapas: gestación, lucha y consolidación. La etapa de la gestación se caracterizó por la agitación intelectual, el ambiente de conspiración, sátira contra el régimen colonial y las tensiones socioeconómicas que impactaron diversos segmentos de la sociedad y que se integra al momento de crisis que vivía el mundo occidental. En este contexto se enmarcan los procesos de 1794 pues son causas por la impresión de un documento, unos pasquines anónimos y un concurso literario que fue tildado de conspirativo.

A través de estos dos documentos del Archivo Histórico me propongo indagar más sobre el caso concreto de los procesos de 1794 y a la vez por las mentalidades y discursos que circulaban por esos años y dieron lugar a los hechos; ya que las ideas son reacciones a una determinada situación de la vida de las personas. Para mi propósito, ahondaré en el sistema colonial que ya llegaba a su fin en esos años, a la Universidad del Rosario de la época y en los hechos de los procesos de 1794.

Crisis del sistema colonial


El sistema colonial español entró en una profunda crisis emanada de los problemas y vicios de la monarquía de los Borbones y que en la Nueva Granada se cristalizó en tres planos identificables: el social, el político y el económico.

En cuanto colonia española, el virreinato de la Nueva Granada legalmente era una parte del reino de España en ultramar y sus habitantes nacidos aquí eran españoles, tanto como los nacidos allá; pero esto era solo un legalismo. Para 1794 habían pasado casi 300 años de la llegada de los españoles a tierras de la Nueva Granada y un poco menos de instalado el sistema colonial, esto quiere decir que para este año ya había por lo menos tres o cuatro generaciones de hijos de españoles nacidos en América —criollos— que debido a las evoluciones que había tenido el sistema colonial conformaban una élite educada y acaudalada que deseaba acceder al poder político y que a pesar de tener todas las condiciones, no les era permitido. Esto generó una especial aversión a la Real Audiencia que era la que ejercía el poder político, judicial y cobraba impuestos; rompiéndose un equilibrio que había en el segmento superior del orden colonial 4 pues la desavenencia entre criollos y peninsulares se vuelve sistemática y envolviéndose en persecuciones, intrigas y juicios de un lado y otro.

Para 1794 ya la filosofía de las luces había dado frutos en varios lugares del mundo: Revolución Francesa, Independencia Norteamericana, Constituciones del Filadelfia, e inevitablemente llegaría a la Nueva Granada por diversos medios. Los padres Jesuitas contribuyeron a modelar una consciencia americana mediante sus tesis de la soberanía popular que influiría en los hombres formados en el colegio de San Bartolomé. También se había observado un proceso de laicización de la ciencia luego del descubrimiento copernicano de la centralidad del sol en el sistema solar, esto originó el conocido modelo antropocéntrico que minaría muy fuertemente el derecho divino de los reyes y en consecuencia su poder absoluto e irrefutable. A pesar de haber un edicto de 1789 del tribunal de la inquisición de Cartagena prohibiendo material peligrosos como los derechos del hombre o las obras de Newton, y de la prohibición de las cátedras de derecho público, natural y de gentes que impartían los jesuitas, esto encontró otros caminos para circular y difundirse las cátedras ya se dictaban en otros colegios del virreinato.

Finalmente, se empezaron a cobrar nuevos impuestos con el fin de financiar el reino español que estaba en francas dificultades económicas y con varios focos de confrontación activos. Estas medidas resintieron a comerciantes y terratenientes que desde antes de 1794 protagonizaron levantamientos que aprovechó el resto de la población para protestar. En el caso de los pasquines es claro cómo a través de un descontento que ya se sabía generalizado, se canalizó la frustración de jóvenes preparados, con inquietudes políticas y personales que eran rechazados por quienes ellos consideraban sus pares.

La Universidad del Rosario de la época


Se trataba de una institución tipo Colegio Mayor Universitario, es decir, lugar donde se podía educar un hombre desde las primeras letras hasta obtener un grado en artes, leyes, cánones, teología; que era administrado por el Arzobispo y el Virrey. Por un permiso especial que la corona otorgó a la Universidad Santo Tomás entre 1639 y 1826, los grados se daban allí. Era gratuito pues el fundador había dispuesto un sistema de rentas basado en haciendas que una vez se quebraron la corona española otorgó un subsidio de 500 ducados anuales.

Para entrar al Colegio se debían presentar documentos que probaran limpieza de sangre e hidalguía y aprobar un examen de admisión. Se trataba de educación de élites, españolas preferiblemente. Durante los primeros 150 años de funcionamiento el Colegio Mayor los ejes centrales de su educación eran las cátedras de Filosofía, Teología y Cánones; las carreras ofrecidas eran filosofía y jurisprudencia ya que la cátedra de medicina se había cancelado y se restituiría a principios del siglo XIX. Durante el siglo XVIII, se empiezan a notar cambios en el Colegio acordes con los cambios en las mentalidades propios de la ilustración. A la facultad de Jurisprudencia llegan abogados de la Real Audiencia como catedráticos cambiando el derecho canónigo por derecho real. Otro cambio importante fue el aumento en las rentas reales destinadas a construir una biblioteca, en esto también se ve un cambio en las autoridades reales hacia la modernización y actualización de la educación.

Hacia los años 60 del siglo se introduce en la vida universitaria la llamada filosofía moderna o filosofía natural hecho que se relaciona muy íntimamente con la llegada en 1762 de José Celestino Mutis como médico del Virrey Mesía de la Cerda y su ejercicio docente y científico en la Nueva Granada. En 1762 se instaura por primera vez en el Colegio la cátedra de Matemáticas, dictada por el médico gaditano.

Luego de estas transformaciones vino el plan de estudios de Moreno y Escandón en 1774, que promovía una educación secular basada en las teorías de Copérnico y de la ciencia como acceso al conocimiento. La comunidad dominica demanda el plan de estudios por tener posturas alejadas de la teología y la buena filosofía por lo que este no se implementa finalmente. Sin embargo los cambios siguieron su curso y las ideas ilustradas encuentran lugar en las universidades vía proyectos de la corona cómo la Expedición Botánica dirigida por Mutis e integrada por varios exalumnos rosaristas. Es también a partir de esos años se empiezan a generar espacios de discusión y comunicación por fuera de las aulas de clase en los Colegios Mayores, estudiantes y profesores se reunían en comedores y habitaciones a discutir de literatura y política. Estos grupos o tertulias —como las llamaron en su época— pusieron en especial visibilidad a sus participantes y fueron estigmatizados como conspiradores, ya que la vida social en Nueva Granda en las últimas décadas del período colonial se desenvolvió en ambiente de represión 5 debido a la alerta que generó en las autoridades virreinales la declaración de la Asamblea Francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y de la Constitución de Filadelfia. En este mismo contexto el virrey Ezpeleta estableció el cargo de Censor Regio en 1791 para vigilar la enseñanza y cortar de raíz cualquier brote de idea revolucionaria, cuando ya eso era tema de debate en los centros educativos.

La educación que se impartió en el Colegio Mayor en ese entonces fue gratuita, el pago que hacían era por concepto de hospedaje y alimentación, todos los estudiantes denominados colegiales vivían en el edificio del Colegio Mayor, era mayor el número de estudiantes externos, las becas podían ser otorgadas por alguien de fuera o por el mismo Colegio éstas se conservaron en 15 desde la fundación 6

Para los años de los hechos que aquí se narran el rector era Fernando Caycedo y Flórez, elegido para el cargo en diciembre de 1792. Había aproximadamente 70 alumnos entre internos y externos matriculados en las cátedras de Teología, Derecho Canónico y Civil, Filosofía y Gramática.

Las Causas abiertas


Traducción y distribución de los derechos del hombre y del ciudadano


En diciembre de 1793 Antonio Nariño quien se desempeñada como Tesorero de la Real Junta de Diezmos, imprime en la Imprenta Patriota —de su propiedad— con su amigo Diego Espinosa, los 17 artículos de la Declaración de la Asamblea Francesa de los Derechos del Hombre y del ciudadano. Del documento de 4 páginas se imprimieron 100 copias, de las que dos se pusieron en circulación, otro fue vendido en 8 reales, y el otro obsequiado a Luis de Rieux 7. Debido a una presunta mala circulación del impreso, Nariño recogió y destruyó todos los que pudo, sin embargo las autoridades se enteraron. 8En agosto cuando se abren los procesos por los pasquines y la conspiración, se unió la causa contra Antonio Nariño por denuncia que hizo el español Francisco Carrasco acusándolo de ser un posible incitador de los pasquines por haber impreso Los Derechos del Hombre, adicionalmente el estudiante rosarista Manuel Benítez, al delatar a su compañero Sinforoso Mutis de estar planeando una conjura para tomarse el cuartel general, declaró también que esto estaba siendo fraguado por varios criollos, entre ellos Antonio Nariño. De esta manera se vinculó la causa de la traducción de los derechos del hombre a los procesos de 1794 siendo procesados Antonio Nariño y su abogado José Antonio Ricaurte.

En documento de 5 de septiembre de 1794 se dice que en las pesquisas sobre los pasquines se supo de la impresión y distribución de los derechos del hombre y del ciudadano. Se aseguró que esto se había hecho con el fin de “seducir a las gentes fáciles e incautas, con especies dirigidas a favorecer la libertad de religión y a turbar el buen orden y gobierno”9

Concurso literario de 1794


En julio de 1794 el rector del Colegio Mayor promovió un concurso literario entre los estudiantes de derecho civil y público en donde los alumnos debía hacer disertaciones sobre “si sean o no útil trabajar en la averiguación de la verdad, de cuyo conocimiento no resulta otra utilidad que el conocimiento propio”10. Los ganadores fueron Ignacio Mantilla y Navas con su trabajo titulado: “De no ser útil lo que hacemos, la gloria es una necedad”, José Angel Manrique con trabajo “Dedicar la vida a la verdad” y Sinforoso Mutis que presentó trabajo titulado “La naturaleza nos dio un ingenio curioso”. Los jurados habían sido Fernando Caycedo y Florez, Ramón González, José Joaquín Camacho Rodriguez y el pasante José Camilo de Torres y Tenorio. Del evento no se informó a tiempo al censor regio pero el virrey se enteró y luego de su lectura consideró que los disertos eran sediciosos y ordena a Hernández de Alba su investigación. Los estudiantes fueron interrogados y a la casa de Camilo Torres fueron a buscar entre sus libros posibles escritos prohibidos.11De esta es la causa que menos se conoce y los procesados fueron los que más pronto quedaron en libertad

Pasquines


El 19 de agosto de 1794 amanecieron en los muros de la casa del español José Arellano pasquines que se consideraron sediciosos por su tono de burla y el mensaje en el que se pedía más igualdad. Una vez conocidos los pasquines las autoridades virreinales empiezan una ardua investigación para llegar a los responsables, a los pocos días José de Arellano empieza las delaciones contra sus compañeros, esperando mejor trato por parte de la justicia ya que él era español europeo. Por este caso resultaron procesados y juzgados Luis Gómez, Pablo Uribe, José María Durán y José de Arellano. En documento de 19 de septiembre de 179412,Francisco Carrasco explica al virrey lo que había averiguado de conversación con José de Arellano. Dice que los pasquines no tenían otro fin que “exasperar los ánimos de la plebe” para que quitaran los estancos, tal y como había sucedido en 1781. Que en el Colegio Santo Tomás hubo reuniones para fomentar una sublevación y adoptar los principios franceses. Estos documentos venían acompañados de una exposición de virtudes para que el rey tuviera a bien mejorarles el cargo que tenían en el virreinato.

Procesos de 1794


Los procesos de 1794 se pueden entender como la manifestación de tensiones políticas acumuladas durante varios años. Se trata de tres procesos judiciales que se abrieron hacia agosto de 1794 luego de la aparición de los pasquines en Bogotá y la sospecha de una conspiración estudiantil por la ausencia del Virrey y junto a estos dos se suma el de la distribución de la traducción que había hecho Antonio Nariño de los DD del Hombre en diciembre anterior. Por la debilidad de las pruebas y los errores que hubo en su recolección, casi todos los reos se fueron declarando inocentes, menos Antonio Nariño y tres implicados en los asuntos de los pasquines.

Los implicados en las causas tiene en común no solo su vinculación con alguna de los dos Colegios Mayores de la época: San Bartolomé o el Rosario, sino que eran asistentes a la tertulia de Antonio Nariño que era percibida como “más audaz, más contundente, más conspirativa, más librepensadora, tanto por el perfil ideológico de sus integrantes, como por el tipo de temas que allí se ventilaban”13. Siguiendo a Ortiz, en esta tertulia se adherían y celebraban las constituciones de Filadelfia y a la Revolución Francesa y presume que la mayoría eran de logia masónica

Una vez abiertas las causas empiezan las investigaciones a cargo de tres fiscales diferentes. El 23 de agosto de 1794 se presenta el español José Arellano y delata a sus compañeros, convirtiéndose en el principal testigo de la causa de pasquines. Decía en su declaración que los pasquines se fijaron precisamente el dia que el Virrey salía de viaje y que la única motivación era el odio que los criollos le tenían a los chapetones14

Los principales fueron dos españoles: Carrasco y Arellano, que habiendo participado de los hechos luego confiesan diciendo que fueron coaccionados, pero que confiesan en virtud de la lealtad que profesan al Rey y así mismo piden indulgencias como mejorarles el puesto que tienen o por lo menos ser exonerados de los cargos.

Los primeros testimonios de ciudadanos, Fiscales de los casos y Virrey tendían hacía una gran conspiración para implementar en la Nueva Granada la “libertad de Francia”, que el hecho fue muy grave y que tenía muy convulsa a la ciudad. De acuerdo a esto, se empezaron arduas investigaciones y detenciones de jóvenes. Decía Camilo Torres en carta a su padre: “Ya no había hombre que no temiese a si arresto, así como no había un americano a quién no creyesen o fingiesen creer delincuente”15

Además de las persecuciones, allanamientos y arrestos, otra de las medidas que toma el virrey Espeleta es mandar dos expediciones religiosas a los territorios que de él dependen para que instruyera en la santa fé católica a sus habitantes y las obligaciones que de ella se desprenden para con el monarca. Y de una vez recoger los ejemplares de la traducción que pudieran haber sobrevivido16. En esta misma línea de allana la vivienda de Camilo Torres, que era el Claustro del Rosario, buscando entre sus libros, varios en Francés, los inspiradores de la conspiración.

En febrero de 1796 son enviados a España vía La Habana 10 reos para que fueran juzgados por el Virrey, en noviembre de ese año son condenados a exilio y prisión en África. Al llegar a Cadiz Antonio Nariño huye y se va a Madrid a empoderar como abogado a sus compañeros de presidio17

Los acusados se defienden en un primer momento diciendo que el proceso fue irregular, las pruebas mal tomadas, que ellos fueron torturados y que su testigo principal era un mal hombre. El 2 de septiembre de 1796 en docuemento firmado por Pablo José de Uribe, Jose María Durán y Luis Gómez imploran clemencia al Rey diciendo que “la sustanciación de la causa en nueva, su irden estraño (sic), todas las circunstancias escandalosas. Se nos negaron los medios de defensa, no se admitieron sino mui (sic) cortas pruebas en nuestro favor, las deposiciones que hacían contra nosotros (…) de la supuesta conspiración no solo no se nos comunicaron originales conforme a la leu, pero ni aun en testimonio, sino resumidas en un extracto hecho por el oidor Don Juan Hernández de Alba”18

En un segundo momento ante el virrey ofrecen disculpas por lo que ellos definen como una ligereza de la juventud.

Coincidiendo con la fecha de la Cédula Real por la que se da por concluida la causa de sedición pero se ordena seguir con las otras dos, en 1799 los reos empiezan a solicitar indultos y clemencias. En 1799 Pedro Pradilla actuando en nombre de José María Durán, aclara varios asuntos sobre el proceso: dice que el hecho de los pasquines tenía como objetivo molestar a Juan Hernández de Alba, Ministro de la Real Audiencia de Santafé que se había hecho a la malquerencia del pueblo y vuelve sobre los vicios del proceso:

“Sobresaltados los Ministros de la Audiencia con delación tan espantosa, apuraron su averiguación, y arrestando a todos los que denunció Arellano, y les parecieron sospechosos, llenaron las cárceles, y quarteles (sic) de presos, y de consternación a todo el Reyno (…) Pero viendo que nada confirmaba el denuncio de Arellano, y no pudiendo persuadirse que les había engañado, llevaron su averiguación hasta el extremo de decretar tormento a Don José María Durán, para que descubriese la conspiración”

Luego expone las virtudes de Durán, como un joven nacido de padres buenos, estudioso, y que se trata de su primer error. Dice además que de ninguna manera tenía por objeto sublevar al reino y que el hecho no tuvo consecuencia alguna. Así pide indulto para su apoderado, diciendo que además de mal hecho el proceso y exagerada la pena impuesta, el reo no representaba peligro.20

En 1800 Luis Gómez empieza una larga gestión pidiendo se le conceda terminar de pagar su pena en la Nueva Granada. Argumenta que está enfermo, que su hoja de vida no tenía tacha y que por “motivo del feliz parto de la Infanta María Luisa”21. En 1804 se le deniega la solicitud. Todos terminan de pagar sus condenas y son autorizados a regresar a la Nueva Granada, a continuar con sus carreras y a que se les restituyan los bienes.

Antonio Nariño huye y después de una correría por Paris y Madrid llega a Santafé en 1797 a continuar con su proceso de defensa. Meses después se entregó al Obispo de Santafé y este a su vez lo entregó al Consejo del Virreinato. Nariño fue apresado de nuevo en Santafé hasta 1807 cuando volvió a ser encarcelado en Cartagena hasta diciembre de 1810 después de firmada la independencia en Santafé.

CONCLUSIONES


Si bien este artículo empezó como una reflexión alrededor del hecho aislado de los pasquines y del proceso en contra de los protagonistas, muy pronto se hace evidente que hace parte de un grupo de procesos que se llevaron al tiempo por diferentes causas pero motivados por el temor de las autoridades virreinales de un levantamiento por parte de criollos o granadinos inspirados en los recientes hechos en Paris y en Filadelfia. Es muy notorio en los casos de Antonio Nariño y de la causa por sedición del afán que tenía el gobierno de neutralizar e investigar cualquier sospecha, pues en el caso de Antonio Nariño la causa se abre casi un año después de que incluso se habían recogido los ejemplares de la traducción y en el de la sedición fue una causa abierta por unos textos de la universidad y unas declaraciones de españoles que usarían su declaración para solicitar indulgencias del Rey. En el caso de los pasquines aunque hubo confesiones por parte de los autores, las penas fueron desproporcionadas tratándose de pasquines en contra de la Real Audiencia. Pareciera más bien ser un esfuerzo por sacar del país a personajes de los que ya se sabía se estaban educando y hacían parte de actividades sociales como tertulias.

En cuanto a las Cédulas Reales que hacen parte de este caso reglamentaron asuntos importantes de fondo como la preclusión de un proceso y la continuación de otro y la permanencia en prisión y en qué condiciones de unos reos. El resto de asuntos los resuelven otros tipos documentales como decretos o providencias que rebasan en número a las Cédulas, pero tampoco se puede decir que las cédulas se emitían para asuntos de importancia destacada, o solo asuntos que atribuyeran al Rey, pues en este caso las sentencias, las denegaciones de gracias para los reos, las confirmaciones de decisiones, entre otros asuntos fueron comunicadas por diversos tipos documentales, de manera que no es claro a que lógica respondía la producción documental del Rey.

Sobre los discursos que se ven plasmados en los acontecimientos aquí investigados son destacables los siguientes aspectos: para 1974 si había un ambiente conspirativo en la Nueva Granada no solo por parte de las autoridades virreinales que en cualquier reunión de personas o cualquier reivindicación política por sencilla que fuera, era sospechosa; sino por parte de los ciudadanos que en efecto si se reunían a discutir las ideas sobre la libertad o los derechos o la autonomía y si había actitudes muy hostiles hacia la Real Audiencia. En el momento de los procesos la Real Audiencia los acusa de deslealtad a Su Majestad y de querer provocar una rebelión en el Reino, sin embargo en las medidas que se toman lo que se cree es que se desviaron del rumbo de la fidelidad a Dios y al Rey y que esta elite de jóvenes educados había sido de alguna manera “contaminada” por ideas francesas. De ese momento no se sabe mucho de los acusados, solo que presentaron el hecho como un chiste para incomodar al oidor. Sin embargo en documentos posteriores los abogados alegaban los vicios del proceso judicial y, que se trataba de una ligereza juvenil. Años después de estar condenados y apresados terminan por hacer actos de contrición y pedir clemencias que les fueron negadas. En cuanto a Nariño su defensa se centró en demostrar como aquí eran imposibles las reformas francesas puesto que hacían falta todas las otras condiciones de Francia para llegar a esos estadios y, de los acusados por sedición hay documentación abundante de referencias hechas por personajes ilustres de Santafé como José Celestino Mutis y Fernando Caycedo y Flórez certificando la idoneidad de José Ángel Manrique para que fuera separado del proceso; sin embargo su madre Manuela Sanz de Santamaría era la anfitriona de una de las tertulias que funcionaban en esa época en Santafé. Por último es importante resaltar que muchos de los acusados fueron protagonistas de primer orden de los hechos posteriores que resolverían la independencia de la Nueva Granada de España, y con esto no se está discutiendo su inocencia o su culpabilidad, sino se hace más evidente lo genuino del interés de estos jóvenes por el estudio de ciertos temas y su compromiso político y por otro lado permite ver desde cuán atrás estaba anclado el proceso de la independencia.

Referencias

  • 1. http://pares.mcu.es/BicentenarioIndependencias/catalog/description/6172828 Con copia en el AHUR CO
  • 2. http://pares.mcu.es/BicentenarioIndependencias/catalog/description/6172828 Con copia en el AHUR CO
  • 3. Ocampo López, Javier. El proceso ideológico de la emancipación de Colombia. Bogotá: Editorial Planeta, 1999
  • 4. Ibid. Pág. 73
  • 5. Silva, Renán. Los ilustrados de Nueva Granada 1760-1808: genealogía de una comunidad de interpretación. Bogotá: Banco de la República, EAFIT, 2002. Pág 111
  • 6. Guillén, María Clara. Los estudiantes del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario 1773-1829. Bogotá: Centro editorial rosarista, 2006. Pág. 33-34
  • 7. Clavery, Edouard. El Proceso de Nariño 1793-1807. Quito: A.L. Paredes, 1926. Pág. 5
  • 8. Ocampo López. Op. Cit. Pág. 171
  • 9. Causas célebres a los precursores: Derechos del hombre; Pesquisa de sublevación; Pasquines sediciosos. Copias fieles y exactas de los originales que se guardan en el Archivo General de Indias (Sevilla) compulsadas y cotejadas por José Manuel Pérez Sarmiento. Bogotá: Imprenta Nacional, 1939. Pág. 225
  • 10. Guillén. Op. Cit. Pág 109
  • 11. Guillén. Op. Cit. Pág 110
  • 12. Causas célebres. Pág. 227
  • 13. Ortiz, Álvaro Pablo. Reformas Borbónicas: Mutis catedrático, discípulos y corrientes ilustradas, 1750-1816. Bogotá: Centro Editorial Universidad del Rosario, 2003. Pág. 79
  • 14. Causas célebres. Pág 10
  • 15. Silva, pág. 106
  • 16. Causas célebres. Pág. 222
  • 17. Silva, pág. 109
  • 18. Causas célebres. Pág. 8
  • 19. Causas célebres. Pág. 27
  • 20. Causas célebres. Pág. 26
  • 21. Causas célebres. Pág. 15
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